Cansada y triste de ver cómo ciertos personajes son criticados sistemáticamente por sus acciones o comentarios (sólo por el hecho de que la gente y los medios no los comprenden y prefieren siempre creer lo peor) voy a dedicarme a asumir su defensa. Aunque sean causas perdidas, aunque nadie los crea. Porque todos merecen defensa.
(Por cierto, el de la foto es San Judas Tadeo, el patrón de las causas perdidas). Siempre vendrá bien la ayuda divina...