Tomemos como ejemplo la Copa América. O la America's Cup como dicen en Valencia.
(Valencia, por cierto, siempre respetando las lenguas autóctonas. Si el nombre original es America's Cup, pues ellos America's Cup).
Me cuentan desde esas tierras levantinas el cachondeo de la gente ante la falta de viento en el puerto (lo más irónico de todo es que en el aeropuerto de Manises hay viento más que sufiente y en el mar no hay ni para empujar una ola).
Estos días he escuchado sugerencias de todo tipo para que se puedan celebrar las regatas: Que los amigos de Rita, Camps and company cojan los ventiladores de sus casas y los lleven al puerto; que la gente... bueno tampoco es cuestión de comentar en este blog las ventosidades humanas que también se pueden aportar... Que si Rita debe de estar aclamándose diariamente al dios Eolo...
Total, que escuchando todo esto una llega a la conclusión de que parece que la gente se alegre de que la America's Cup haya empezado con mal pie y sospecho que más de uno vendería su alma al diablo con tal que este evento terminara siendo un fracaso.
Y en este punto es donde intervengo yo, porque con lo mucho que el ayuntamiento y el gobierno autonómico se han esforzado en este proyecto, con todo el dinero que, pudiendo (y debiendo) utilizar en otras causas más necesarias, han destinado... que ahora la gente se regodee del fracaso... no es justo. Con todo lo que hacen por sus ciudadanos...
Hoy incluso he leido como un regatista acusaba a la organización de elegir Valencia, sabiendo sus problemas de viento en abril, para favorecer al Alinghi de cara a julio... Que malpensada es la gente...
